En uno de los 4 cursos del doctorado, nos han propuesto una dinámica interesante que involucra a 4 integrantes. El primero expone a por lo menos dos autores. El segundo hace la réplica a los autores. El tercero toma la minuta. El cuarto modera. Todos los demás participan en el debate. Pues bien a mi me toco replicar y aquí les pongo la mia en torno al tema de la industria creativa como engaño de masas y su relacion con el Internet. Espero no les disguste. Cualquier comentario será bienvenido.
Saludos
Abraham
San Xbal.01.04.09
La industria cultural estadounidense, japonesa y ahora china siempre ha inculcado a sus consumidores globales su ideología, su visión, su política. El uso de su tecnología y su integración a la vida cotidiana, es un ejemplo de manifiesto el poder que tiene la industria cultural para imponer ideas, estilos de vida, fundadas en una interpretación pesimista de la Ilustración, a la civilización técnica y a la cultura del sistema en donde “Los productos que la industria cultural ofrece son producidos sin pensar en las necesidades sociales que puedan tener éstos, su creación obedece a razones del tipo económico”.
Me pregunto, si cuando hablamos de una pujante industria cultural, nos referimos a la fundación o conservación los periódicos nacionales, de exitosas producciones cinematográficas, de pujantes cadenas televisoras, de fuertes cadenas de radio y la naciente industria internet (donde muchos son consumidores y productores), y todos ellos medios de comunicación abiertos algún nivel de debate, a la experimentación, al prestigioso o desprestigios intercambios de ideas y producción intelectual
Lo anterior es una verdad a medias. En el presente difícilmente la sociedad cree que los medios masivos de comunicación coinciden con una variada y prospera vida intelectual estructurada alrededor de una universidad virtual y teledirigida recién fundada, >> No olvidemos que la escuela crítica en la que se dan todos estos movimientos también se interesa por lo que ella denomina la “industria del conocimiento” que hace referencia a las entidades relativas a la producción del conocimiento (por ejemplo las universidades), que han pasado a ser estructuras autónomas de nuestra sociedad. Su autonomía les ha permitido extender su mandato original. Se han convertido en estructuras opresoras interesadas en extender su influencia por toda la sociedad. de un programa de computo en línea que reduzca la corrupción,
Las industrias culturales en menor o mayor medida son arropadas (o permitidas) a la presencia de una burguesía acaudalada y posicionada políticamente, y por supuesto de una mentalidad dispuesta a sostener (económicamente) esta excepcional concentración de energía intelectual y promueve las condiciones de consumidores y consumidoras así como productores y productoras las cuales aparecen como esclavas de la totalidad y de la ideología, conformadas y movidas por un sistema abstracto y poco entendible.
Sobre las industrias culturales en internet se suma a estas formas de uniformización totalizante de la «cultura». Yo soy testigo de una síntesis mas de esta larga cadena de industrias culturales, ahora concentradas en espacios electrónicos y redes de telecomunicación, en el sentido de su existencia se explican ahora desde términos tecnológicos, de innumerables lugares de la red en donde se crean las mismas necesidades, en donde la porquería es producida deliberadamente y las mismas necesidades son satisfechas con bienes estándares” (166). Pero en donde también se da la crisis parciales de las gigantescas empresas de comunicación y se abren pequeños negocios de productores y productoras de cultura autónomos en el campo de los nuevos medios de comunicación, la moda, el diseño gráfico, la cultura popular
Los que hacemos estudios dentro de la red de internet, tenemos por delante el reto de explicar las razones por las que los interlocutores crean “espacios públicos de replica” en donde exponen necesidades y luego producen benefactores, gadgets y servicios. Dos ejemplos son YouTube y los Blogs. YouTube es un simple depositorio de videos, en donde se almacenan filmaciones que envían los cibernautas sobre temas de la vida cotidiana, de sus necesidades e intereses afectivos, intelectuales. Participan en la red desde la mas sencilla actividades económicas y políticas hasta la más seria disertación intelectual. Son felices sabiendo que las entradas a sus videos sobrepasen las 1000 entradas. YouTube es una más, de las miles ventanas en internet en donde se expone producciones independientes de personas como tu y como yo, fuera de las políticas editoriales, ideales políticos, intereses creados de las cadenas televisoras que por tercer año consecutivo publica más horas de video (y entrenamiento) que todas las cadenas norteamericanas juntas.
O bien, que decir de los blogs (acaso el nacimiento de una fuga industrial de la cultura y de la creatividad). El blog está ocupando los espacios que los diarios nacionales ocuparon durante décadas. Así tenemos que el sencillo e inofensivo blog están llenando los lugares de opinión pública que están dejando los diarios estatales en Norteamérica tras su desaparición tras la más reciente crisis económica, ya sea porque no son rentables, y porque ya no crean opinión. Hoy en día la moda en la red es alimentar con ideas, reflexiones y opiniones la vorágine de bitácoras electrónicas escritas por gente como tu y como yo. En estos dos ejemplos, se da la pseudoindividualizacion que constituye la premisa indispensable del control… y permite pensar a los individuos en la red como simples puntos de cruces de las tendencias universales y nada más. Pero las industrias culturales clásicas ¿se quedaran sin hacer nada? La respuesta es no. Los periódicos contraatacan al comprar los derechos de publicar en sus espacios electrónicos, el blog del editorialista mas importante o de influencia, y con ello el individuo es dirigido y absorbido, por una selección de especialistas y por cazadores de talento, así de sencillo se termina la carrera autónoma del bloguero al momento que le pone precio a su experiencia. Lo anterior quiero considerarlos como hechos que afianza la crítica hacia la denominada ” industria de la cultura”, en la cual debemos de lanzar una crítica a las estructuras racionalizadas y burocratizadas (como por ejemplo las cadenas de televisión y radio, diarios e internet) que controlan a la cultura contemporánea.
Pero la industria cultural de internet no se queda en la red, sino trasciende a la maquina, en este caso es el sujeto común y corriente que usa su celular conectado a la red de internet, el cual establece contactos en cualquier momento y según el comercial te la telefónica te permite acceder a difundir sus ideas, te ofrece ser libre, rápido, oportuno, informado, testigo y cercano. Aquí es que la mentira se oferta y a desilusión de concreta.
La masa no cae en cuenta que el acceso y el pago de una renta no lo hará ser libre, ni rápido, ni testigo y menos cercano. El usuario no es capaz de abrir y cerrar el círculo vicioso infinito de la promesa, que proyecta un deseo y lo mantiene atrapado en una forma de dependencia improductiva. La tecnología internet se une al núcleo de la idea de industria cultural como instrumento del engaño de masas. Simplemente el usuario en la red observa y accede a cierto tipo de narrativa, íntimamente ligada al diario, al cine, a la televisión, y ahora al blog, al podcast, al video, mientas los creadores de la industria cultural sobre la red de internet se transforma rápidamente en una manera más de entretenimiento y pretendiendo ser la primera y la única forma.
Sin duda los sujetos en la red de internet tienen mucho que ver con las ideas establecidas en el texto sobre la dominación, la supresión de la razón crítica y el constante afán de enriquecerse a través del servicio y la conectividad el cual consolida al grupo de «masa engañada» convirtiendo a ésta en una víctima pasiva, heterodeterminada, engañada y esclavizada al pago de una renta por el acceso a la red.
Bien, si nuestra preocupación por la industria de la cultura refleja más nuestro interés por el concepto marxista de “superestructura” que por los elementos económicos que la rodeaban, es necesario investigar y explicar las fuerzas irracionales que frenan y postergan la crisis capitalista y las aun posibles revoluciones proletaria (si es que esto es posible). Cómo leer en estos tiempos las claves de la sociedad contemporánea que frente a la debilidad de la familia tradicional y la escuela como lugar de socialización del individuo, ante el mantenido papel que le hemos depositado a la industria cultural cuya función es mantener el control social y político, cultivando el conformismo y la fuga de la realidad de las clases trabajadoras, intelectuales, gobernantes, etcétera.
Podremos constar y coincidir que la industria cultural se constituyo y permanece hoy en día como la maquinaria industrial que media entre la producción y el consumo, y además es en donde otros sectores de la economía industrial, difunden sus valores burgueses y de supremacía (cítese TELMEX, LAS compañías de cable, LA TELEFONICAS CELULARES, etc.) , aun sobre cualquier construcción alternativa (por ejemplo la construcción de conocimiento por medio de las redes sociales), estaremos hablando y siendo testigos de cómo la industria cultural produce lo que convencionalmente se ha denominado una “cultura de masas”, definida como una cultura manipulada, falsa, no espontánea y según yo opuesta a la verdad o al deber ser., y que fortalece el hecho de una promesa permanentemente repetida y continuamente insatisfecha: «La industria cultural defrauda continuamente a sus consumidores respecto de aquello que continuamente les promete»
Y entonces me pregunto, de nuevo y por última vez, si nos tendremos que preocupar por la manipulación de verdades y de deber ser que se presenten como falsedades y modas ofrecidos por las industrias culturales. Lo pienso como un conjunto pre empaquetado de ideas producidas en masa y divulgadas a las masas por los medios de comunicación e interacción humana, como son la red de internet, acompañadas de todas las clásicas industrias culturales.
Si somos atentos, podremos ver en cualquier lugar y momento, la forma en que nos acorralan o muestran los estilos de vida, entre ellos los arraigados en el consumo productos, la obtención de títulos y/o prestigio, de conectividad sin límites, y de servicios nos han ofrecido un mundo de falsas necesidades estrechamente conectadas con la industria cultural monopólica. Quizá no nos quede más que comparar entre el viejo ejemplo sobre cómo es que la libertad se restringe a elegir entre diferentes marcas de lo mismo o entre partidos políticos casi idénticos; vs la nula oferta de espacios para la denuncia sistemática de una sociedad injusta o las teorías y formas políticas realmente alternativas.
Soy consciente de que no tardaran muchos años en que las viejas y nuevas industrias (las que se adaptan en el internet) sea el vehículo de propaganda ideológica, emblemas patrióticos, de iconos visuales de dudosas y ocultas motivaciones políticas. Se puede ver claramente como la industria cultural, que según Horkheimer y Adorno, producen la “cultura de masas” caracterizada por ser una cultura manipulada, falsa, no espontánea, opuesta a la verdad.
Pronto las producciones realizadas desde tu celular conectado a internet serán y publicadas en un podcast serán tan o más impactantes que la saga de Harry Potter, y se cumplirá Horkheimer y Adorno propusieron, será (y lo son ya) la manera que tienen para lograr sus increíbles ganancias (en este caso las telefónicas)
LOS TRINCHE COMENTARIOS