Casi todos tenemos años maravillosos guardados en nuestra memoria. Tardes que nunca quisieras que se olvidaran. De risas, de compartir espacios y momentos y de sentirte acompañado y feliz.
Las tardes de futbol con mis hermanos eran únicas. En las tardes nos poníamos los uniformes y salíamos a jugar futbol con balones tan duros como las piedras. A veces me tocaba de portero y me ametrallaban. Otras de delantero y me sentía veloz y goleador. Al final de cada partido Alfonso, mi hermano mayor, nos disparaba unos “chescos” y regresábamos a casa a contar nuestras hazañas.
Otras mañanas futboleras era cuando Alfonso, mi papá, nos llevaba los domingos a jugar futbol con algunos muchachos, que como nosotros, gustaban de jugar. Mi papá nos patrocinaba a todos los uniformes, y Teresa, mi mamá, hacia algo similar pero con los refrigerios de medio tiempo. Así vivimos muchas mañanas de domingo jugando futbol, con nuestros uniformes de color verde y blanco, contra los otros muchachos con uniforme color naranja y negro.
Si me preguntan porque lo recuerdo ahora, es para dar una introducción a las fotos de Santiago con su playera de los Tigres que le regalo Alfonso, su tío. Para el tío Alfonso, las fotos prometidas y los maravillosos recuerdos de mi infancia y la suya, llenos de cariño y amor.
San Xbal de Las Casas. 24.abril.2011.

