No quería dejar pasar el mes, sin escribir acerca de mis primeros 40. Les quiero declarar que no se siente nada particular llegar a esta celebre edad. Quizá la vida en provincia hace más clemente el paso del tiempo. En esta edad no me siento astutamente viejo, pero tampoco ingenuamente joven. Algunas de las preguntas, dudas, inquietudes que tuve en los 20tes y 30tas han quedado resueltas. Llegan otros retos, pero vienen acompañados de una experiencia que hace que no se vean tan, tan irresolubles. Una edad complicada dirían algunos. Muchos organismos mueren entre los 40 y 50 de paros cardiacos (eso me recuerda que debo vivir más sanamente). Otros organismos llegan a su plenitud en esta década (eso me recuerda alimentar mi espíritu). Otros tantos experimentan momentos de altamente reflexivos (eso me recuerda que debo de amar más y mejor). Como sea, los 40 prometen ser muy buenos para este que les escribe, como para quienes lo acompañan de una y otra forma.
Los 40tas han llegado de forma discreta. Sin pretensiones pero con anhelos. Quizá sea una década en la que se presentaran muchos nuevos actores y actrices en mi vida y otros muchos partirán para siempre. Momento de dar frutos (sabrosos y esperados), de ser un mejor acompañante (para aquellos que nos aman), una mejor referencia (para aquellos que nos buscan) y una solido sueño (para aquellos que confían en uno).
Pues sí, preparado para ser un cuarentón.
Nunca imagine llegar hasta acá y en verdad me siento muy pleno y preparado.
Abraham
San Xbal, 31.05.2011
PD. Los treintas fueron intensos, cansados, nerviosos, sorprendentes, constructores, retadores y de encuentros de todo tipo. Años, como todos, inolvidables. Años en que había más preguntas que respuestas. Los 30tas fueron fantásticos.
