Después de salir de un chapuzón y vivir esa sensación que muchos dicen similar al estar dentro de la panza de mamá, entramos al cuarto y después de vestir a Santiago busque el Blackberry, para ver si había pasado algo en la última hora. Vi el mensajero con su clásico asterisco, señal de que tienes un mensaje, destacaba. El único mensaje que tenía, decía: Jan de Vos murió esta madrugada.
Hace 9 años:
Sara de CIESAS me contactó para apoyarlos a instalar sus servidores de DNS, correo electrónico y página web. En el site de servidores entró un hombre alto y viejo. Me pregunto: ¿sabes dónde encuentro a Sara?, es que soy del siglo pasado y tengo problemas con mi computadora. Yo le dije: –no, pero en cuanto aparezca le digo que te busque. Me dejas tu nombre?– Él me respondo sonriendo, –soy Jan, Jan de Vos–.
Hace 7 años:
Decidí ir la inauguración de la biblioteca Jan de Vos en CIESAS Sureste. Era la primera vez que conocería a Jan de Vos en acción. Yo era estudiante de antropología y en esa época Jan era Jan. Al iniciar el homenaje-inauguración y después de algunos discursos, Jan empezó a cantar. Yo me quede extrañado. Me pregunte ¿cómo es que una vaca sagrada rompía el protocolo con cantos y chistes? Él sentado en la mesa del presídium cantaba y cantaba y, conectaba cada canción con una anécdota. Era claro que yo no conocía a Jan. Después contó anécdotas e hizo que ese salón tuviera la calidez de una comunidad académica, a veces poco cálida. Al finalizar hubo una rica comida y bebida. Jan fue el centro de gravedad esa tarde, en la cual académicos giraban a su alrededor.
Hace 5 años:
Angélica y yo sabíamos desde que compramos nuestro terreno que tendríamos como vecina a Ema Cosío, la hija de Daniel Cosío Villegas. Eso nos daba entre gusto y nervios. Un día, en nuestra nueva casa, yo estaba enclaustrado por una varicela otoñal, y escuche uno de los gritos de Ema, –ven Jan–. Yo me asome y ahí estaba él, en la terraza de su casa, viendo a las montañas o quizá solo viendo los rosales del jardín de Ema.
Después de la varicela, arreglando el jardín junto a Angélica, Jan nos gritó, ¡vecinos! ¡Que gusto de verlos!. Nos dijo también – yo los conozco–. Nos presentamos por nuestros nombres y le platicamos que trabajamos en ECOSUR y que estudiábamos antropología. Suficiente para que por varios minutos nos platicara sobre su percepción de la Ciencia Social, los científicos sociales en San Cristóbal, las instituciones y de algunas amigos comunes. Después de esa tarde Angélica y yo nos dijimos, ¡wow tenemos de vecino a Jan de Vos!
Meses después lo dejamos de ver. Ya no lo vimos salir junto con Ema, en su vocho blanco. En la calle nos lo encontrábamos esporádicamente, nos saludábamos y preguntábamos –¿qué tal vecino?–
Hace 10 meses:
En una mañana, Bulmaro pasó por Dora y por mí para irnos a la junta de gobierno de ECOSUR. Antes de partir al aeropuerto pasamos por Jan a su casa. Es subió la camioneta y nos dijo. –No olvido nada, vámonos–.
Nos platicó sobre su operación de corazón y lo hermoso que zurcieron su herida, la técnica que usaron, su libro nuevo, su país, su pasado, sobre Chiapas y otras muchas cosas.
En el avión y luego en el camión nos platicó sobre su experiencia como amigo de ECOSUR, de algunos políticos y sobre la vida próxima al retiro.
En una de las cenas el pidió un platillo exótico, de esos que pides porque alguna vez lo probaste en algún país, y nos contó la historia del platillo y el contexto en que lo comió.
En la Junta de Gobierno reitero la confianza que tenía en ECOSUR y llamó a la directora a ser una esperanza, tal y como lo había dicho en su toma de posesión.
Hace 5 días.
Después de leer el mensaje de Blackberry llegaron muchos más, junto con correos electrónicos, facebooks, twitters, todos relacionados al mismo tema. Leo colgó la noticia en los portales de ECOSUR. En fin era un hecho la partida de Jan.
Hoy habitará en sus libros, en sus relatos, en la memoria de quienes lo conocieron, en los blogs, en las bibliotecas, en youtube. Siempre saldrán sus ejemplos en nuestras clases. Siempre saldrá su reflexión histórica de sus capítulos y citas. Seguramente hablaremos de él como hoy hablamos de Samuel, de Aubry, y de otros que han partido y dejado su huella en el sureste de México y el mundo.
Nos vemos vecino.
Abraham
Xbal de las Casas, 28.07.11
